Ya ha acabado la trilogía y esto es lo que tenía que hacer. He decidido hacer una crítica de la ópera rock concebida en tres partes por el grandísimo Joaquín Padilla y Jacobo García. Sinceramente, antes de empezar tengo que darles la enhorabuena, han hecho una gran obra de arte, que merece ser recompensada.

Descubrí Legado de una Tragedia por casualidad, escuchando Mägo de Oz en Spotify y descubriendo en recomendaciones una obra que se publicó en el año 2008, una ópera rock que ha significado un antes y un después en la música rock y heavy española.

¿Qué es Legado de una Tragedia? Una obra de arte, una ópera rock que ha reunido desde 2008 hasta la actualidad a los mejores bateristas, guitarristas, teclistas, bajistas y voces del rock y heavy metal de este país. Por lo tanto, sin más dilación voy a comenzar esta crítica de la mejor ópera rock por excelencia después de Jesucristo Superstar.

Con Crepúsculo se abre la obra. Una pista instrumental. Dejando claro que esta obra va a dar que hablar, con arreglos orquestales además de Joaquín Padilla, arreglos que se extienden por toda la obra, un tema muy oscuro que enlaza directamente con el segundo y nos da paso a Gato negro, la batería toma las manos de Carlos Expósito, un ritmo muy marcado hace llegar al bajo de Ángel Arias, la guitarra de Abel Franco y como no, los teclados de Javi Díez. Y como no, el protagonista de la obra, Edgar Allan Poe en la piel de ese gato negro interpretado por Leo Jimenez, en conversación con Marcel Hölle, el enterrador, en la voz de Alfred Romero. Una canción impresionante que nos deja con ganas de más y que cuenta con los impresionantes coros del creador de esta obra de Joaquín Padilla.

Un comienzo muy duro y con guitarras algo distorsionadas de Juanjo Melero y Abel Franco comienza Atormentado, ritmo rápido a la batería de Javier Martín, con las guitarras nos encontramos con el bajo de Rafaél Requena. Tony encarnando a la Muerte mantiene la conversación con el Padre de Poe a la voz de Jacobo García, a quien tiene que llevarse y con John Allan, el tío de Poe, en la voz de Jota Bejarano. Personalmente es uno de los cortes que más me gusta de esta obra

Preludios Nocturnos cuenta con las guitarras de Abel Franco y Rubén Villanueva. Un pequeño instrumental muy relajante y muy limpio. Acústico, con los arreglos orquestales de Joaquín padilla, dan sin que te des cuenta al comienzo de otro de los cortes que más me gustan de la ópera rock, Encontrar mi sangre que empieza casi sin darte cuenta con Nacho Ruíz a la voz como el Coronel del Ejército, Dani Aller como el soldado, muy limpia y tranquilizadora, Leo Jimenez nos impresiona de nuevo con esta aparición. De nuevo volvemos a ver a Jota Bejarano a la voz del tío de Poe. Repetimos con Carlos Expósito a la batería. Un tema impresionante, con unos cambios de tono que hacen de esta canción una de las obras de arte de este disco. Y como no, los coros de Jacobo García, un dato muy importante es que esta canción tiene tres guitarristas, como son Abel Franco, Paco Moreno y Luis Cruz.

La preciosa balada del disco está interpretada por Patricia Tapia que se pone en la piel de Virginia. Delirios de amor se me antoja demasiado corta y creo que se podría haber sacado algo más a la maravillosa voz de la gran vocalista, pero llega a nuestros oídos sin «quererlo ni beberlo» los coros de Visionario a la voz se pone Ignacio Prieto encarnando a este detective a Auguste Dupin, un personaje olvidado y que nos cuenta su historia, con un ritmo para mi gusto bastante apetecible de escuchar, a la batería nos lo marca Javier Martín, con los teclados de Hubo Bistolfi. Es un tema en el que el bajo de Ángel Arias y la guitarra de Manolo Arias se hacen imprescindibles.

Nos habla el talento de Poe en la voz de Fernando García. El Cuervo, una canción que no acaba de llenarme lo suficiente pero que, tras una escucha y otra, no sé cómo, pero siempre acabo cantando su estribillo. Repite a la batería Javier Martín y tenemos a las guitarras a Abel Franco y Luis Cruz. Al bajo las manos de Rafael Requena, esto da un resultado impresionante en todos los arreglos instrumentales.

Una canción muy tabernera, me gustaría que en esta canción hubiese habido algunos toques celtas, tipo Mägo de Oz. Mar Adentro, una canción en la que la voz de Jose Luís Jimenez en la piel de Charles Dickens se ve arropada por todo un elenco de coros que comienza con Leo Jimenez y que incluye a casi todos los vocalistas de esta primera parte de Legado de una Tragedia. Kike Enríquez a la batería, un ritmo simple y calmado, con Jacobo García al bajo y la guitarra respectivamente. Una canción que estaría mucho mejor si se metieran esos toques que antes he mencionado, aun así, sigue estando bastante bien, coros taberneros y la sensación de que se acaba demasiado pronto. Contando con este mismo reparto, tenemos una pista instrumental con la voz de Dickens recitada en Falsas esperanzas, de esta manera acabamos este primer acto de Legado de una tragedia.

Comenzamos el segundo acto con la guitarra acústica de Pablo García y la eléctrica de Mario García, mezcladas con la evidente y cuidada orquestación de Joaquín Padilla en El Péndulo. Se continúa con Reinando en su propio mundo, con las voces de Elisa y Kiko Hagall en la piel del reverendo y Marie Luise crean un ambiente imprescindible en esta ópera rock. No es de mis favoritas, pero el resultado es impecable, con Javier Martín a la batería y Niko del Hierro al bajo y Abel Franco a la guitarra rítmica.

En Adios Amor tenemos que asistir a un triste pasaje, aquí asistimos a la muerte de su amor, vemos a un Leo Jimenez y una Patricia Tapia con unas voces muy limpias y tiernas, realmente transmiten lo que están cantando, pronto vemos cómo cambia el ritmo, cómo cambia la música. A la batería Carlos Expósito y al bajo Rafael Requena al bajo. En guitarras tenemos un gran elenco de artistas, con Jorge Salán en la intro, Carlos Marín y Jero Ramirez, al pito castellano Dani Aller y al teclado el gran Javi Díez. Todo esto se convierte en una conversación entre Poe, Virginia y la Tuberculosis, encarnada por Beatriz Albert. Contamos además con unos coros femeninos que nos simulan demonios llevándose el alma de Virginia. Un tema impresionante, el más largo de toda la obra y que mezcla todas las vertientes utilizadas en este álbum.

Comienza No quiero morir comienza con el piano de Guruceta, sigue con una réplica al bajo de Augusto Hernández y comienza la guitarra de Abel Franco con la voz de Leo. Poe mantiene una discusión con su conciencia. La voz de Joaquín Padilla suena perfecta en esta canción, contrastando perfectamente con la de Leo. La batería de Kike Enríquez constante a un ritmo bastante tranquilo y simple, posiblemente no me pegue demasiado para este tema, habría preferido un ritmo más contundente esta vez.

Una taberna, vemos, en Embriagado de dolor la conversación de un borracho, una prostituta y un tabernero. Con las voces, respectivamente de Michel Molinera, Arancha y Oscar Sancho, hablan sobre Poe de forma cachonda y macarra, con un estribillo pegadizo y una melodía que se mete en la cabeza sin darse cuenta. Batería de Javier Martín, muy heterogénea con ritmos complejos, bajo de Rafael Requena y las guitarras de Abel Franco. Está claro que esta canción es una de esas que más me gusta en esta primera parte.

Estamos llegando al final y lo hacemos con un tema muy duro, Fe sin Dios, un tema en el que la muerte y la conciencia de Poe se pelean por seguir o perecer. Tony a la voz de la muerte con Joaquín Padilla en la conciencia. Una perfecta canción donde volvemos a ver a Javier Martín, Rafael Requena y Abel franco y con la incorporación de Paco Laguna a los solos de guitarra. Solo le puedo poner una pega, y es la pega que le pongo a todas las canciones que acaban con el sonido apagándose, nunca me ha gustado eso.

El fin de esta primera parte se anuncia con Alma Errante una guitarra principal de Abel Franco y la batería de Carlos Expósito se anticipan a la entrada del bajo de Daniel Criado. Una canción que nos introduce en la historia que en el principio se nos había contado la conversación entre los dos enterradores esta vez entra en escena Falaise, una muy buena canción para cerrar la primera parte de esta ópera rock que tanto me gusta y que siempre será un referente de la música rock/heavy española. Finalizamos con el mismo órgano que escuchamos en la primera canción, para cerrar un ciclo que volverá a abrirse en la segunda parte.

Joaquín Padilla ha conseguido reunir a todo lo que nadie creía posible. Mi más sincera enhorabuena y espero volver pronto con la segunda parte.

«¿Quién soy yo? Edgar Allan poe, mi esencia sigue aquí, solo un gato, eso es lo que ves, yo me reencarné así» Gato negro

Sergio Barajas Cruz

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